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Or:., de Quito 15 de Noviembre/2011 e:.v:.

El tema que me ha sido asignado por NN:.V:.M:.,  es: “Las Obras de Eloy Alfaro”, tema que está dentro del Programa de Conmemoración por los 100 años de la muerte de   NN:.  Patrono “Eloy Alfaro Delgado”.

A modo de introducción debo manifestar que la vida heroica y las acciones titánicas de este ilustre manabita que desde el margen del poder político, económico y  social ecuatoriano supo ubicarse en la historia, sacrificar bienestar y fortuna familiar, experimentar el sabor de las derrotas, espacio donde realmente se mide al hombre superior, hasta terminar como mártir, incinerado en el  parque El Ejido de Quito, en un acto de vergüenza nacional pero que sigue como llaga para atormentar o  por lo menos llamar a la reflexión a los grupos que impiden encontrarle verdadero  derrotero al  bienestar de todos los ecuatorianos.

DESARROLLO

NN:. Ilustre y Poderoso H:., Eloy Alfaro llegó a la presidencia del Ecuador por primera vez en 1885, año en  el cual, lideró la revolución liberal, basada en una profunda transformación doctrinaria que  significó la ruptura entre la Iglesia y  el estado, el impulso del desarrollo y la educación, y la abolición de leyes y políticas de opresión al sector indígena.

Sus principales obras fueron:

-          La construcción  del ferrocarril del sur.

-          La recuperación fiscal.

-          Abolición de contribuciones del pueblo indígena.

-          El mejoramiento y protección de la raza indígena.

-          Incorporó a la mujer a la vida pública.

-          Implantó el Laicismo.

-          Realizó un cambio estructural en la enseñanza universitaria.

-          Impulsó activamente la educación, fundando varios de los más importantes colegios del país, tales como el Colegio Nacional Mejía, el Colegio  Militar Eloy Alfaro, el Colegio Manuela Cañizares y el normal Juan Montalvo.

-          Apoyó el desarrollo y el fomento del arte y la cultura.

-          Reorganizó el desaparecido conservatorio de música.

-          Desapareció privilegios militares y eclesiásticos.

La construcción del ferrocarril del sur:

Sin  duda la obra de Alfaro  que más resonancia histórica ha tenido ha sido la construcción de la red de ferrocarriles con la que cruzó y conectó toda la geografía nacional, lo cual tiene  su explicación por la magnitud física de la obra e importancia y servicio  que  prestó, esto  hace que muchos ecuatorianos que la utilizaron la añoren y otros quieran se reconstruya nuevamente.

Esta impresionante obra, para esa época que colocaba al país con vías de comunicación a la altura de los  países mas desarrollados; no sólo facilitaba en aquellos tiempos la movilización de bienes y personas al interior del país, sino que tenia un objetivo de mucho mayor alcance y trascendencia.

 Alfaro comprendía  muy bien que el principal problema del Ecuador y, paradójicamente, su mayor fortaleza ha sido y es su diversidad; justamente el ferrocarril Guayaquil – Quito buscaba unir la Sierra con la Costa, Alfaro conoció muy bien esta ruta que fue la que utilizó cuando debió trasladarse  desde Guayaquil, donde había llegado en buque desde Centro América para ir hasta Quito y asumir la Jefatura Suprema del Estado, eso lo hizo entender mejor la magnitud del problema, lo difícil  que resultaba en esos tiempos para un costeño subir a la Sierra y para un serrano venir a la Costa, posteriormente unió el Austro con la Sierra con la vía Sibambe  -  Cuenca y cruzó de redes ferroviarias toda la geografía nacional, procuraba la unidad nacional, sin lo cuál es imposible pensar en un proyecto país; en su ideario no le era extraño la tesis del “pacto social” propuesta en la Revolución francesa por  uno de sus más conspicuos ideólogos como lo  fue Juan Jacobo Rousseau.

Queda claro que el objetivo de Alfaro al construir el ferrocarril no  fue para “lucirse” haciendo una obra física importante,  quiso dotar al país de facilidades de comunicación entre las distintas regiones y personas de nuestra patria, ese fue su empeño, su convicción, por eso cuando encontró que la agreste topografía de nuestro territorio conspiraba contra sus deseos, esos escollos fueron vencidos y superados por su férrea voluntad de hacer una obra que la consideraba prioritaria, urgente e indispensable para el país, por  eso superó las dificultades con la renombrada “Nariz del Diablo” cuya configuración en un peñasco inaccesible fue vencido y se hiso la obra.

 Adicionalmente Alfaro estaba consciente que esta obra no sólo ayudaba a comunicar mejor y  unir a los ecuatorianos, sino que a su vez contribuía a un mejor desarrollo económico del país al facilitar y agilitar el traslado de bienes generadores  de riqueza y por ende suministrador de un  mayor bienestar para todos como el siempre lo anhelaba.

Alfaro y la educación

Si el ferrocarril es la obra que físicamente proyecta más gráfica y objetivamente en la realidad de la gestión de Alfaro como  gobernante,  es en el campo educativo donde quizá realiza la labor de mayor beneficio y trascendencia humana, estaba convencido  que había que construir cimientos socialmente sólidos para volver consistente el  rumbo de la sociedad, tenía muy claro que la ignorancia o  el desconocimiento son los principales aliados de la confusión y falta de conciencia de quienes forman parte de una sociedad o  habitan un determinado territorio, que esa desinformación o carencia de orientación facilita el aprovechamiento de los demagogos vendedores de falsas promesas e ilusiones.

Alfaro no sólo quiso favorecer la educación, su obra en este campo tenía una mayor connotación, estableció como principio  que la misma fuera laica, es decir una educación libre que rompiera con el esquema de una educación dogmática de orden religioso que era excluyente y sectaria en aquel tiempo.

 Su anhelo era el que el  país contara con la posibilidad que  sus niños y jóvenes se formaran con una mente abierta al conocimiento universal, que no conocieran de ataduras, de coacciones, de temores, de prejuicios, de diques mentales, de repetir afirmaciones sin la reflexión o  análisis suficientes; sabía que sólo un ser humano dispuesto al  aprendizaje es capaz de contribuir a edificar una mejor sociedad y todo eso lo posibilita una educación laica.

Su labor en el campo educativo no se agota en querer un país educado en un ambiente de libertad, deseaba que esa educación fuese de calidad y algo más,  que aquella fuese la base para la trasformación que deseaba para su patria, ello lo llevó a crear nuevos centros de formación,  a preparar nuevos maestros con una nueva mentalidad, quería sepultar los vicios de una educación mediocre y sectaria,  ello explica la creación de los inolvidables Normales como centros especializados de formación de maestros (as) cultivados (as) en la escuela del honor, del civismo, de conocimiento pedagógico, entendía muy bien que lo fundamental en la educación es tener buenos  docentes, sin buenos profesores (as)  jamás existirían buenos (as) alumnos (as). Sabía que el cambio había que hacerlo desde las raíces, junto a estos Normales como nichos formativos de una renovada clase magisteril; sembró a lo  largo y ancho del territorio nacional nuevas Escuelas y Colegios, que permitiesen el mayor acceso posible a la educación a los más amplios sectores de educandos.

 Tan profundo en su concepción de vida fue, que Alfaro valoró el arte en  su justa dimensión creando el Conservatorio de Música, en definitiva Alfaro, en su amplio bagaje de conocimientos de la realidad social, sabía que educación y producción, son los principales pilares para el  desarrollo sustentable de un país, para volver viable una mayor equidad social; lo uno y lo otro son las vertientes que desembocan  en una mayor calidad de vida, lo contrario es simplemente retórico.

Alfaro y las Fuerzas Armadas

Alfaro se ganó en el campo de batalla (no de la guerra que extermina sino en la que lideró para darle y legarle libertad a sus conciudadanos, en la guerra que libró sin claudicaciones contra lo inmoral, la injusticia, la opresión, la farsa y la mentira de quienes se aprovechan de la buena fe ajena, en su lucha sin tregua por rescatar a su  patria de las garras de los que la escarnecieron con sus malos gobiernos, revelándose para verla independiente, soberana, digna y altiva, por esa lucha sin desviaciones ni descanso) el honroso grado de General, alto honor que no  solo se lo reconoció el país sino toda América Latina y El Caribe, que supo de su idealismo, de saberlo un líder visionario.

No era él “General de las derrotas”, como lo bautizaron, queriendo ser sarcásticos sus detractores, no era “el viejo luchador”, como quisieron estigmatizarlo quienes no entienden que los ideales lo  mantienen a uno siempre joven en la vanguardia de la lucha contra los vicios de una sociedad; fue un líder mayúsculo que buscó ver a un Ecuador grande y respetado en el concierto de naciones del mundo, quería ver a todos los ecuatorianos disfrutando del mayor bienestar posible, creía sin dubitaciones que si era posible tener una vida menos angustiosa y mas placentera y alegre.

Como estadista que era comprendía que para poder tener una organización social sólida, para que el país transite por el sendero del orden, la estabilidad, la tranquilidad ciudadana, para que los grandes objetivos y causas nacionales puedan  convertirse en una alegre realidad, es indispensable y  necesario contar con el apoyo  de una Fuerza Pública que proteja la integridad y dignidad nacional a lo externo  y garantice a lo interno  el goce de las garantías fundamentales a las personas, ello lo lleva a crear el Colegio Militar como centro de formación de Oficiales que sean educados en la Escuela de la “disciplina”, del honor y la lealtad” como reza el slogan del portón principal de ese centro de formación militar; es que desgraciadamente para quienes usan a Dios y a la ley de acuerdo a sus conveniencias para consumar toda clase de fechorías, para violar a su antojo la ley y apropiarse de los fondos públicos, no existe otra alternativa para poder frenar a delincuentes de toda calaña, para que sea posible  la aplicación de la ley y hacer efectiva la justicia, resulta indispensable el apoyo de una Fuerza Pública, no contar con este apoyo es dejar en manos de pandillas desaforadas, de sicarios pagados que amedrentan o asesinan a los  hombres de bien, es dejar espacios para que los problemas nacionales se resuelvan en el enfrentamiento físico  y a la fuerza entre sectores que pugnan por lograr cuotas de poder o alcanzar fortunas mal habidas.

Adicionalmente Alfaro no sólo creó una institución para formar hombres que luzcan con gallardía el uniforme de soldados de la patria, democratizó, en el mejor de los sentidos, la posibilidad de ingresar a este Colegio Militar (que abrió el camino para que se crearan posteriormente las otras Escuelas de aviación  y Naval); su propósito era terminar con  el criterio de que siguiera siendo  un centro de formación militar para las élites puestas al servicio de los  poderosos y gamonales,  quiso  unas Fuerzas Armadas conformadas por hombres patriotas y honorables, esa era su ilusión  y propósito, y hay que reconocer que, dejando a  un lado militares que a lo largo de nuestra Historia han manchado su uniforme incursionando en actividades que no son de su incumbencia, las Fuerzas Armadas han sido una reserva moral y legal para resguardar la  dignidad, el orden y la seguridad ciudadana. 

Alfaro y la mujer

Alfaro fue un caballero sin tacha, la formación recibida en su hogar conformada por un español de honor y republicano y una madre hacendosa que consagro su vida a su hogar y a sus hijos(as), hicieron de Alfaro un hombre que aprendió a respetar a la mujer, a valorarla, entenderla como la compañera y el complemento indispensable en la vida de un hombre; no la concebía como ente subordinada a el, sino como el ser que le posibilita tener estabilidad emocional y sea quien lo nutra con su intuición innata, con su sensibilidad sin límites (la que con mucha razón se sostiene posee una especie de sexto sentido) que le confiere justamente esa posibilidad de reproducir en su vientre y sus entrañas a otro ser, la que lo acompañe con su corazón para que su mente sea mas fértil, la que le haga sentir la suprema emoción de ser padre con su capacidad excepcional y única de poder engendrar vida humana, la que le permita al hombre contar con un hogar como el sitio mas apropiado para el descanso y la reflexión.

  Alfaro, hombre profundo en sus conceptos que no conocía el egoísmo, se empeño en darle a la mujer ecuatoriana la oportunidad de ocupar un espacio igual que el hombre en la sociedad.

Si Alfaro fue un buen hijo, un buen esposo y un buen padre, esa fue también la más tangible demostración de la valoración que tenía por la mujer, ello explica el que haya buscado su cooperación para que desarrolle su inmensa capacidad de producir socialmente y solicitarle su contribución en la vida pública nacional, en lo que significaba la mas elocuente demostración de que era un convencido de la igualdad de las personas ante la ley sin distinción de sexo, religión o condición social como reza la Declaración de los Derechos Humanos, de la que Alfaro fue un invariable y convencido militante.

El hecho de haber incorporado a la mujer a la vida pública dándole igualdad de trato de oportunidades que al hombre, demuestra no sólo un espíritu superior y sinceramente democrático, sino la clara visión que tenía del mundo del mañana. 

Si resulta innegable que un siglo después se sigue debatiendo sobre la equidad de géneros, en un mundo que actualmente es testigo de ver a la mujer superarse y prepararse para la vida buscando adquirir conocimientos y demostrando su gran afán de romper con subordinaciones y prejuicios y procurar ser independiente humana y económicamente, aquello es visible en los claustros universitarios que hoy exhiben una mayor población femenina que masculina, lo que pone en evidencia sus anhelos de superación.

 En definitiva queda claro el alto y especial concepto que tuvo Alfaro de la mujer y su predilecto y leal afecto por su madre, esposa y sus hijos(as), estos últimos justamente fruto de su unión.

Alfaro y los indígenas

Ha quedado claramente demostrado la autenticidad democrática de Alfaro, para él no existían ciudadanos de primera ni de segunda, una de sus cualidades fue justamente combatir lo que consideraba negativo e injusto para su patria; (su lucha en los montes lo cual da origen a la denominación de sus huestes “los montoneros”) de las provincias de Manabí y Esmeraldas, se había escuchado a lo largo y ancho del territorio nacional, por eso no les fue extraño a los indios ecuatorianos recibirlo con emoción y solidaridad cuando realizaba su cabalgata hacia el poder, ellos lo respaldaron cuando debió enfrentar la resistencia de quienes se oponían a que asuma el mando de la República en el nombrado combate de Gatazo en las cercanías de Riobamba, los indígenas se convirtieron en sus aliados en su peregrinaje hacia el Palacio de Gobierno, ya en el poder Alfaro elimina el concertaje al que estaban sometidos los indígenas y los libera de pagar contribuciones a las dueños de feudos, por eso para quienes no falsifican la Historia recogen el incalculable apoyo que Alfaro dio a los indios ecuatorianos, a quienes los quiso incorporar a la vida del país como ciudadanos con igualdad de derechos que blancos y mestizos; le era ajeno como hombre de talla humana superior todo tipo de prejuicios, de marginaciones, de resentimientos sociales, de odiosidades, luchaba sí contra los déspotas, los aspirantes a tiranos, contra los lobos que desatan su rabia y complejos cuando tienen poder y aparecen como corderos cuando están en busca del mismo.

Cuando actualmente encontramos que organismos internacionales recomiendan en tiempos presentes tratamientos especiales a estas minorías étnicas (caso comunidades indígenas) como lo recoge nuestra Constitución Política, la figura de Alfaro se encumbra al observarse como su espíritu de justicia y de recia convicción democrática, de ideales firmes y corazón generoso, lo convierten en un visionario gobernante que sirve de guía y ejemplo para las presentes y futuras generaciones, es que existen principios que no pasan de moda, lo justo siempre será justo en la misma medida que lo injusto siempre dejará grabado el sabor amargo y cruel de la injusticia.

Finalmente cabe un comentario en este acápite, los gamonales de la sierra con mentalidad de señores feudales del Medioevo queriendo minimizarlo o ser despectivos con Alfaro lo trataron de motejar con el “inri” del “indio” Alfaro; Está claramente establecido que amplios sectores de ecuatorianos tienen un indiscutible mestizaje de sangre hispana y sangre nativa, unos mas que otros, pues en Ecuador no existen blancos puros, Alfaro fue un típico mestizo descendiente en primer grado de consanguinidad de un español y de una mujer nativa de Manabí, era para despecho de sus detractores afectados por su espíritu democrático a toda prueba, un hombre de tez blanca de buenos modales, que incluso se unió en matrimonio con una dama de la “alta” saciedad panameña, doña Ana Paredes y Arosemena, cabe esta referencia con el único afán de rescatar un hecho real y veraz y evidenciar hasta donde puede llegar la prepotencia de personas de alma minúscula, llenas de prejuicios y odiosidades, incapaces de admitir que hay personas que actúan honesta, decente, leal y desinteresadamente como fue el caso de Alfaro.

Conclusiones

La Revolución Liberal ecuatoriana y de su líder máximo, el general Eloy Alfaro, fue determinante en la consolidación y construcción del Estado republicano desarrollado en América Latina a lo largo del siglo  XIX en el  que la Masonería y los masones tuvieron un rol fundamental, puesto  que aportaron a la sociedad un conjunto lo mas extenso de ideas útiles para su desarrollo social y  cultural: independencia nacional, democracia republicana, libertad de pensamiento, libertad de prensa, tolerancia política y religiosa y Estado laico entre otras.

Así es como debe entenderse la Revolución Alfarista de 1895, por medio de la cual las fuerzas progresistas del Ecuador del siglo XIX ejecutaron las tareas pendientes de la reforma liberal.

Esta revolución fue también la culminación de la larga lucha de los masones ecuatorianos por consolidar el Estado Republicano. Y no  podría ser de otra manera, puesto que la mayoría de los grandes actores del proceso revolucionario eran masones y compartían el ideario levantado por  sus antecesores, que fueron también destacados líderes en la lucha por un Estado laico: Vicente Rocafuerte, Pedro Moncayo, Antonio Elizalde, José María Urbina, Juan Montalvo, Pedro Carbo y Luis Vargas Torres entre otros.

QQ:.HH:., como podemos apreciar por lo  antedicho, la historia ecuatoriana  y del mundo ha contado con el concurso de Ilustres masones que preocupados por el bienestar de sus conciudadanos han luchado denodadamente por que nuestra triada de Libertad, Igualdad y Fraternidad domine los ámbitos del Universo a base de Justica, Paz y Trabajo para todos; nuestro anhelo debe ser el de comprometernos decididamente por el progreso de nuestra Patria siendo actores directos para que con nuestra contribución este sueño se haga realidad.

Es mi palabra V:.M:.

 

BIBLIOGRAFÍA

Recopilación de datos de trabajos presentados en ocasiones anteriores sobre el tema     

Consulta en varias Obras sobre la vida de Eloy Alfaro

Artículos del Internet.

 

Q:. H:. Carlos Carrera

 

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